Flojita y cooperando con la vida



¿Alguna vez escuchaste la frase “Flojita y cooperando”? Pues un día decidí aplicarla en mi vida. Básicamente he descubierto que todo se disfruta más si no se piensa tanto, sin trabas en el día a día.

Imagina que tienes una fruta frente a ti. Lo que vemos a diario es la cáscara. Dependiendo del tipo, visualmente cada una es especial, con un color particular, con textura y formas únicas.

Cuatro meses me tomó para decidir acercarme a esa canasta de frutas y elegir una diferente a la que siempre elegía, retirar esa cascara y darle esa primera mordida es cuando comenzó la experiencia. Descubrí un tono diferente debajo de esa piel, sobre todo un sabor que nunca antes había probado. Disfrutar ese sabor, encontrar esa pulpa jugosita de textura interesante es lo que trato de vivir a diario.

Me di cuenta que aunque existan frutas parecidas, ninguna es la misma experiencia.
Algunas son malas o con un sabor que no te gusta pero también puedes encontrar esa pieza que te hace pensar que no podrías elegir una mejor y al día siguiente llega otra que te sorprendes.

Así comencé a aplicarlo en la vida. Sin pensarlo tanto elijo solo lo que realmente quiero y a disfrutar al máximo.

Dentro de un caos, tristezas y en medio de sentimientos encontrados, me hice una simple pregunta ¿Qué me haría feliz en este momento? Esa era mi respuesta a todo y fui por eso.

Sin planearlo logré mi primer viaje. El más lejano con el único objetivo de alejarme. No sabía a donde, ni cómo y mucho menos cuánto pero sabía que lo quería. Después de 4 meses de trámites y solicitudes, ya estaba en un avión sin tener idea de donde pasaría la noche al llegar a mi destino pero con la certeza de lograrlo. Diez largas horas de vuelo fueron suficiente para dejarme una de las cosa más valiosas de la vida, un mejor amigo.

El viaje que me enseñó a elegir mis frutas sin miedo a lo inesperado y en busca de ese momento placentero al saborearla. También me enseñó que estar dispuesta a probar opciones diferentes es la mejor experiencia.

Desde este punto de mi vida hasta ahora, me dedico más a cooperar con la vida. Dejar que me lleve con el único objetivo de vivir al máximo y eligiendo lo que me hace feliz. Así sin analizar demasiado, sin planear es como se disfruta de los detalles sencillos y suceden los momentos que me hacen sentir completa.

Durante esos seis increíbles meses, descubrí como saborear los mejores momento de mi vida. Conocí personas inolvidables, olores nunca antes olidos, sabores nunca antes probados, texturas nunca antes sentidas y colores nunca antes vistos en mi mundo. Pero sobre todo me dejó esa nueva forma de apreciar las experiencias y esa insaciables ganas de ir por más.

 

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Fotos por

Ana Jimena Sánchez y Mariana Kapp

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